Centolla de Huelva cocida al punto de sal, con su coral aliñado
45 min · 2 raciones
La forma de siempre de comer centolla en la costa onubense: agua bien salada, su punto justo de hervor y poco más, porque este marisco fresco ya viene cargado de sabores de Huelva. Se abre en la mesa, se aliña el coral con un chorreón de aceite y unas gotas de limón, y se reparte con pan y paciencia, que es como mejor sabe. Un plato marinero medio olvidado, de los que no piden cazuela ni horno. 🦀 👥 2 · ⏱ 45 · 🌡 Dificultad: ■□□□□ (muy llevadera) · ⭐⭐⭐⭐⭐ recomendable para principiantes 🟢…
Ingredientes
- 1 centolla viva de 1 kg aprox. (crustáceo; puede contener sulfitos)
- Agua abundante (la que cubra la pieza holgada)
- Sal gorda: unos 60 g por cada litro de agua
- 1 hoja de laurel
- Aceite de oliva virgen extra
- 1/2 limón
- Perejil fresco picado
- Pan del día para acompañar
Cómo se hace
- Si la centolla llega viva, guárdala en la parte baja de la nevera tapada con un paño húmedo y cuécela ese mismo día; cuanto menos tiempo pase, mejor queda. 🧊
- Pon en una olla ancha agua fría de sobra para que la pieza quede cubierta y echa la sal gorda (unos 60 g por litro) y el laurel. Remueve hasta que la sal se deshaga.
- Mete la centolla viva en el agua todavía fría y colócala boca arriba, con el caparazón abajo y las patas hacia arriba. Así no suelta las patas ni pierde los jugos de dentro.
- Arrima la olla a fuego fuerte. Desde que el agua rompe a hervir, cuenta unos 18 minutos para una pieza de 1 kg. Si la centolla ya viniera cocida o muerta, se mete directamente en el agua hirviendo.
- Retira con una espumadera la espuma que suba y baja un poco el fuego para que hierva sin alborotarse.
- Sácala y déjala enfriar boca arriba sobre una bandeja, para que no se le escape el jugo del caparazón. Se come templada o fría, nunca recién salida del agua.
- Para abrirla: arranca las pinzas y las patas, separa el caparazón del cuerpo tirando desde atrás y tira a la basura las branquias (esas barbas grises) y la bolsa del estómago que queda junto a la boca.
- Recoge en un bol el coral y todo el jugo del caparazón. Alíñalo con un buen chorreón de aceite de oliva virgen extra, unas gotas de limón y un poco de perejil picado. Prueba antes de salar: casi nunca hace falta. 🍋
- Trocea el cuerpo por la mitad y ve sacando la carne blanca de los huecos y de las patas con unas tijeras de cocina y el mango de una cuchara. Mezcla parte de esa carne con el coral aliñado y devuélvelo al caparazón.
- Lleva el caparazón al centro de la mesa con las pinzas alrededor, pan al lado y que cada uno se busque la vida. 🫒