Arroz caldoso de gamba blanca de Huelva, a la manera de Isla Cristina
Un arroz marinero de los de siempre, hecho con la gamba arrocera que se descarga en la lonja de Isla Cristina. Todo el sabor sale de las cabezas y las cáscaras, que se convierten en un caldo corto y oloroso, y de un sofrito lento de cebolla, pimiento y tomate. Es plato de casa, de cuchara y sin misterio: con medio kilo de marisco fresco y un buen arroz redondo se llena la mesa de sabores de Huelva. Si lo compras online, pide la gamba cruda; la cocida es para pelar y comer tal cual, aquí interesa

Lo que necesitas de la tienda
Gamba blanca de Huelva a domicilio
5,0 · 4 opinionesVer valoracionesIngredientes
- 500 g de gamba blanca de Huelva arrocera, cruda
- 350 g de arroz redondo
- 1 cebolla mediana
- 1 pimiento verde de freír
- 2 tomates maduros rallados
- 3 dientes de ajo
- 1 cucharadita de pimentón dulce
- Unas hebras de azafrán (o una pizca de colorante)
- 1 hoja de laurel
- 6 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- Sal
- 1,5 litros de agua
Cómo se hace
- Pela las gambas en crudo y guarda las colas tapadas en la nevera. No tires nada: cabezas y cáscaras son la mitad del plato.
- Pon dos cucharadas de aceite en una olla y saltea a fuego vivo las cabezas y las cáscaras, apretándolas con la cuchara para que suelten el jugo. Cuando huelan a marisco, cubre con el agua, echa el laurel y deja que dé un hervor tranquilo un cuarto de hora escaso.
- Cuela el caldo apretando bien los restos y mantenlo caliente al lado del fuego.
- En una cazuela ancha y baja, sofríe con el resto del aceite la cebolla, el pimiento y el ajo, todo muy picado, a fuego suave y con una pizca de sal, hasta que estén blandos y dorados.
- Añade el tomate rallado y deja que se fría hasta que pierda el agua y el sofrito se vea oscuro y espeso.
- Retira un momento del fuego, echa el pimentón y remueve rápido para que no se queme.
- Incorpora el arroz, dale unas vueltas para que se impregne y moja con el caldo caliente, unas tres partes de caldo por una de arroz. Añade el azafrán y prueba de sal.
- Cuece a fuego alegre un primer rato y luego flojea la lumbre, sin remover mucho, hasta que el grano esté hecho pero entero, un cuarto de hora largo. Debe quedar suelto pero con caldo.
- Cuando falte poco, reparte las colas de gamba por encima, tapa y apaga el fuego. Con el calor que queda se hacen solas; si se pasan, se quedan secas.
- Deja reposar un par de vueltas de reloj de arena, lo justo para que asiente, y sirve en la misma cazuela.
El consejo del pescadero
Si pides la gamba ya cocida, no la cuezas otra vez: prepara el caldo con un puñado de cáscaras de otras gambas o con un pescado de roca y echa las colas peladas al final, con el fuego apagado. Y si la compras cocida baja en sal, sala el arroz con tiento al principio y rectifica al final, que el marisco ya aporta lo suyo.
La arrocera de 150/200 piezas por kilo es la pieza pequeña de toda la vida para arroces y caldos: da mucha cabeza y mucha cáscara para el fondo y rinde bien pelada, mientras que las tallas grandes se aprovechan mejor a la plancha o cocidas.
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