Croquetas de gambas al ajillo, de las de siempre en la costa de Huelva
45 min · 4 raciones
Dos tapas de toda la vida metidas en un solo bocado: las gambas al ajillo y la croqueta de bechamel. Se hace con gambas de Huelva peladas, un ajillo bien hecho y una masa que se deja reposar de un día para otro. Es cocina marinera de casa, sin florituras, y sale redonda tanto si la haces desde el principio como si tiras del atajo y fríes croquetas ya formadas que te llegan a domicilio.
Ingredientes
- 250 g de gambas de Huelva peladas
- 4 dientes de ajo
- 1 cayena (opcional)
- 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- 25 g de mantequilla
- 60 g de harina de trigo
- 500 ml de leche entera muy fría
- Sal y pimienta
- 1 huevo
- Pan rallado (unos 100 g)
- Aceite suave para freír, en cantidad
- Limón y perejil para servir
Cómo se hace
- Salpimenta las gambas peladas y corta los ajos en láminas finas.
- Pon una cazuela ancha a fuego medio con el aceite, los ajos y la cayena. Cuando el ajo empiece a tomar color, echa las gambas y dales dos minutos, justo hasta que cambien de color.
- Saca las gambas y los ajos a un plato, retira la cayena y pícalo todo menudo. El aceite se queda en la cazuela: ahí está el sabor.
- Añade la mantequilla a ese mismo aceite y, cuando se deshaga, la harina. Tuéstala dos minutos sin dejar de remover.
- Vierte la leche fría poco a poco, removiendo siempre. Cuece la masa entre ocho y diez minutos, hasta que se despegue de las paredes.
- Incorpora las gambas y los ajos picados, rectifica de sal y dale un par de minutos más al fuego.
- Extiende la masa en una bandeja, tápala con film pegado a la superficie y déjala en la nevera un mínimo de tres horas, mejor de un día para otro.
- Forma las croquetas con las manos ligeramente aceitadas, pásalas por huevo batido y luego por pan rallado. Si te gustan bien crujientes, repite huevo y pan.
- Fríelas en aceite bien caliente, de pocas en pocas para que no se enfríe la sartén, hasta que estén doradas por fuera. Escúrrelas sobre una rejilla o papel de cocina.
- Si parte de croquetas ya formadas y congeladas, echalas al aceite tal cual, sin descongelar, y dales un minuto o dos más para que el centro quede caliente.
- Sírvelas recién hechas, con un gajo de limón y algo de perejil picado por encima.